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Estancias argentinas. Contemporáneamente clásicas

Estancias argentinas. Contemporáneamente clásicas

Complementar lo autóctono y lo nuevo es un arte a la hora de redecorar cascos de estancia. Aquí, la palabra de un experto, para logar ambientes acogedores y funcionales, con auténtico espíritu de campo argentino.

De día o de noche, el campo acoge. Con la naturaleza como principal aliada, sus casas invitan a disfrutar del frescor del aire, del canto de los pájaros, del ruido de las hojas agitadas por el viento, del sonido de los animales, de la luz de la luna, y de noches infinitamente estrelladas.
Es allí, en el corazón de nuestra Pampa, que se erigen robustos y blancos los cascos neocoloniales, con sus amplias galerías y sus típicas columnatas. Así, la fisonomía de la estancia argentina conserva lo clásico y lo autóctono de nuestro terruño, dejando en la ciudad la modernidad vertiginosa. Aunque también podemos encontrar casonas con marcada identidad europea, decorados con espíritu de campiña inglesa o francesa: en ellas son típicos los géneros estampados, ambientes empapelados, cortinas con bandó, cordones y borlas, cuadros por doquier.
La estancia renovada
“Cuando me llaman para redecorar estancias en nuestro país, suelen pedirme un estilo ´campo argentino´” explica el Arq. Javier Iturrioz, quien opta en esas ocasiones por alfombras de yute con bordes de cuero, cornamentas, sillones lisos, chimeneas grandes y modernas. El sello acogedor, barroco, excéntrico, y a su vez, clásico de Iturrioz, es elegido por marcas de primer nivel, reconocidas instituciones, y por amantes del buen gusto, que dejan sus hogares en manos de un experto.
“La rusticidad y la contemporaneidad maridan armónicamente”, dice Javier y recomienda ambientaciones con astas de buey, cuernos de vaca, dameros con pieles trabajadas, baúles como mesas ratonas, banquitos de oveja, y objetos en alpaca. En cuanto a colores, sugiere los tonos terracota, rosas, verdes, amarillos, celestes, blanco y negro. Para estos proyectos, sus materiales predilectos son la arpillera, rafia, yute y pieles de vaca.

 

Aún con barrales, la tendencia es actualizar las cortinas con paños rectos y vivos alrededor. Para renovar la luminaria, una opción es reemplazar las arañas de caireles por otras de hierro con pantallas de cuero de vaca o crudo. Las camas de bronce se conservan, acompañadas de almohadones renovados. Y los cuadros se reenmarcan, optando por unos rectos con aire alrededor.
Los baños merecen un capítulo especial. En medio, las antiguas bañeras con patas, o una versión nueva de ellas, en forma de nuez; bachas rectas, mármoles de carrara, y pisos damero o mosaicos con dibujos. Según Iturrioz, “el aura original vive en griferías con look vintage”: en bronce, dorado o cobre, con la leyenda “cold” o “hot” en porcelana. Las cocinas de campo tienen un misterio particular, aunque el tiempo y el uso suelen arruinarlas bastante. “Los muebles y mesadas de madera o mármol, con una araña holandesa de bronce, luces de led y una cocina nueva hacen un conjunto fantástico”, asegura el arquitecto.

En la sala, las chimeneas siguen ocupando un lugar privilegiado. Al renovarlas, el especialista intenta no perder el shabby: “Trato de guardar la chimenea existente, y le compro los morrillos, o una cobertura de vidrio para que no salten chispas”. Además, Javier es amante de las lámparas de pie y de mesa, con pantallas de pergamino, pues “dan un efecto de luz cálida, casi de vela”.

En cuanto a las aberturas, sugiere reparar las existentes o de colocar nuevas, que sean de madera.“Al hacer ampliaciones, hago copiar las que había antes, para lograr continuidad. Las aberturas de aluminio arruinan la casa de campo. Quien quiera un check list de infaltables, que tome nota: platería colonial, cerámica de Talavera, objetos autóctonos argentinos, alfombras peludas, cajas de cuero, candelabros hechos con cuernos de vaca, cuadros de aves silvestres y cacería. Jardines y piletas con camastros de hierro y géneros resistentes a la intemperie”.

Mexican Style y Andaluz
Hay quienes se inclinan por estilos diversos al colonial, y logran ambientaciones con características culturales de otros puntos del mundo. Así, existen casas de campo con impronta andaluza, en las que priman los tonos rosas y verdes, los muebles de hierro y objetos de orfebrería. En ellas no falta una salamandra, paredes coloridas, maderas claras y tejidos naturales.
Por su parte, los amantes del Mexican Style se inclinan por el mimbre y los trabajos en hierro, con reminiscencias españolas en los arcos de las puertas y en el dibujo de los muebles. En ellas, los patios resultan ser los espacios preferidos, con paletas cálidas y repletos de flores.

 

Texto: Mariana Boggione

Fotos: Gentileza Arq. Javier Iturrioz



Fotos: Gentileza Arq. Javier Iturrioz