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Puerto Pirámides: El hogar de las Ballenas

Puerto Pirámides es un pintoresco pueblo ubicado en las tranquilas aguas que bañan las costas patagónicas del Golfo Nuevo en la Península Valdés. Allí, infinidad de turistas, entre junio y diciembre, transitan la inolvidable experiencia de los avistamientos embarcados de las ballenas.

Las ballenas eligen las costas patagónicas todos los años, la tranquilidad de estas aguas las seducen, allí, se reproducen, tienen su crías y las amamantan. El avistaje de estos grandes mamíferos se convierte en una experiencia que conduce al más íntimo encuentro con uno de los animales más pacíficos de nuestro ecosistema. Su curiosidad las lleva a una proximidad inolvidable con los visitantes que se da en muy pocos lugares del mundo. Turistas de diferentes países anhelan vivir esta vivencia única que se desprende del contacto directo con las ballenas, seres que, sin duda, regalan paz.
Los turistas no sólo se llevan sus fotos, videos y la grata experiencia del rocío del soplo de una ballena en sus rostros, sino también la información brindada por la tripulación en el tiempo de navegación, la interacción dentro del barco es parte de la enseñanza que nos deja esta actividad.


Una experiencia inolvidable
Desde la playa principal de Puerto Pirámides, diferentes embarcaciones alistan a sus pasajeros para comenzar la extraordinaria vivencia del contacto marino con las ballenas. Los aventureros vestidos con los salvavidas e impermeables que brindan las empresas para un viaje seguro y seco en caso de algún viento o llovizna, comienzan la mágica hora de ver a un ejemplar de más de treinta toneladas hacer sus ademanes para llamar la atención de sus visitantes.
El tiempo de navegación no supera la hora y media, y está regulado para no molestar a los animales y maximizar el número de personas que pueden hacer la travesía cada día. En este tiempo se navegará no más de quince minutos en búsqueda de la mejor ubicación para observar los diferentes comportamientos dependiendo de la época del año.
Una vez hallado el sitio preciso, se apaga el motor de la embarcación para no molestarlas y se produce el milagro, por unos momentos parece sólo existir la naturaleza. Ahí nomás, al alcance de la mano, las ballenas asoman su piel. Su presencia es imponente. De vez en cuando emiten algún sonido que acompaña el soplido del viento en esta parte del mar. El cielo y los acantilados a lo lejos enmarcan la escena.


Un espectáculo imperdible
Las ballenas se desplazan en forma solitaria, a diferencia de los delfines que suelen hacerlo en manadas. Saltar con frecuencia o mantener largo rato la cola fuera del agua son algunas de las actuaciones que deslumbran a los turistas. También suelen golpear con las aletas y con la cola al mar provocando un espectáculo de agua salada que finaliza con las ballenas en una posición vertical conocida como “espionaje”.
Si bien nunca podremos verlas en su totalidad debido a sus importantes dimensiones, pasan buen tiempo en la superficie marina mostrando colas “en vela”, aletas y espalda. Las ballenas francas se exhiben permanentemente, son amigables y regalan al espectador la magia de su naturaleza.

El avistaje de ballenas en Puerto Pirámide: seguridad y calidad
El avistaje de ballenas en Puerto Pirámides no sólo nos permite tener un acercamiento único con el ejemplar, sino que también nos deja formar parte de una práctica en perfecta armonía con la especie y la naturaleza que convive con ellas.
Esta imperdible actividad de Puerto Pirámides cumple más de veinte años en estas costas, y a medida que el tiempo transcurrió, las empresas y operadoras perfeccionaron la calidad del mismo pensando en la conservación y no afectación del habitad del animal. Los turistas se sienten tranquilos porque todas las normas de seguridad dentro de la embarcación funcionan correctamente y los ejemplares no son invadidos durante el contacto que genera el avistaje. Años de dedicación al tema convierten a esta aventura en una experiencia tan maravillosa como segura.
Especie protegida
Debido a la intensa caza que ha sufrido este animal, su población se diezmó significativamente provocando casi su extinción, actualmente gracias al cese de esta práctica están creciendo paulatinamente las poblaciones. Según datos emanados de la comisión ballenera internacional, se calcula que sólo existen 7500 ejemplares de este animal en todo el mundo.

 

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