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Valle de Colchagua: Un tesoro Chileno, turismo enológico

El turismo enológico brilla en este valle ubicado a unos 150 kilómetros de Santiago, la capital de Chile. Viñedos y bodegas repartidos en más de 20.000 hectáreas, una amplia oferta hotelera y establecimientos gastronómicos que se destacan por las delicias locales configuran una región que cautiva a visitantes de todo el mundo.

En ella, la Ruta del Vino traza el itinerario perfecto para conocer los diversos atractivos de la zona, que van más allá de la vitivinicultura ya que, en Colchagua, también se puede hacer trekking, visitar museos y realizar distendidas cabalgatas.

El Valle de Colchagua está entre las regiones vitivinícolas más importantes del planeta. Ubicado en la zona central de Chile, permite la producción de vinos de primera calidad de cepas como syrah, cabernet sauvignon y carménère. Más de 150.000 personas llegan cada año al valle para visitar sus bodegas, recorrer las viñas, cosechar uvas, participar de degustaciones y aprender de enología, aunque las opciones turísticas trascienden al universo de esta bebida.
Nuestra editorial tuvo el privilegio de visitar el Valle de Colchagua y conocer, de manera directa, el sitio donde nacen varios de los mejores vinos chilenos. Durante tres días disfrutamos hermosos amaneceres y atardeceres en las viñas, descubrimos los secretos de los establecimientos vinícolas, complacimos a nuestro paladar con los exquisitos sabores regionales y gozamos las comodidades de uno de los hoteles más renombrados de este territorio bendecido por la naturaleza. Además pudimos desandar la Ruta del Vino de la mano de la operadora turística oficial de la Asociación de Viñas del Valle de Colchagua, cuyos expertos nos armaron el itinerario ideal para vivir una experiencia inolvidable.

Paseando entre vides

El hotel “Santa Cruz Plaza”, en el corazón de la ciudad del mismo nombre, nos cobijó durante nuestra estadía en el Valle de Colchagua. Tuvimos la posibilidad de descansar plácidamente gracias a las múltiples comodidades que brinda a sus huéspedes, y también de aprovechar sus múltiples opciones gastronómicas y recreativas.
Nuestro tour por el Valle de Colchagua, reconocido como la mejor región vitivinícola del mundo en 2005, comenzó el día de llegada visitando “Viña Santa Cruz” en el apacible valle de Lolol, una bodega creada en 2004 gracias a una inversión del grupo Cardoen. El proyecto se inició con 160 hectáreas de syrah, cabernet sauvignon, malbec, merlot, petit verdot, tempranillo, garnacha, mourvèdre, cabernet franc y carménère. Con el tiempo, apostó también por el turismo.
“Viña Santa Cruz” tiene un firme compromiso con la comunidad. Los trabajadores que recolectan y seleccionan las uvas de forma manual, por ejemplo, viven a menos de cuatro kilómetros del viñedo. La empresa además recicla la totalidad de sus desechos sólidos y líquidos reintegrándolos a la tierra en forma tratada y genera el 100% de su electricidad con plantas fotovoltaicas.
Su carta de presentación es la línea reserva, compuesta por cuatro vinos: un Rosé, un Sauvignon Blanc y dos blend tintos, estos dos últimos envejecidos cuatro meses en Roble Francés, todos bajo la inspiración del Chaman, hombre sabio y líder de las culturas del Norte de Sudamérica.
Cuenta también con la línea “Chaman Gran Reserva” con cinco mono varietales, mostrando toda la potencia del terroir, la concentración de uvas y el trabajo de un gran equipo agrícola y enológico, enfocándose aquí en el crecimiento y posicionamiento del viñedo con un producto envejecido doce meses en Roble Francés.
En 2017, “Viña Santa Cruz” lanzó “Make Make”, que combina tempranillo y garnacha, dos cepas clásicas españolas. Inspirándose en la cultura rapa nui, la bodega bautizó el vino –envejecido por dieciséis meses en roble francés– con el nombre de uno de sus dioses.
Tupu, es la joya Mapuche que inspira la unión de las cepas Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, esto da paso a un vino de alta gama envejecido dieciocho años en Roble Francés y que rinde tributo a la ancestral cultura Mapuche.
Finalmente, entre sus productos, se destaca el Santa Cruz Reserva Especial, un atípico blend de 10% cabernet sauvignon y 90% petit verdot envejecido dos años en roble francés de primer uso. Este vino fue presentado para la celebración de los primeros diez años de la bodega.
Pensando en el turismo y con el deseo de revalorizar la historia y la cultura de la zona, “Viña Santa Cruz”, cuenta con un teleférico que permite ascender a la cumbre del Cerro Chamán, donde hay un observatorio astronómico y se pueden conocer réplicas de aldeas de diferentes culturas originarias: rapa nui, aimará y mapuche.
Paseos en bicicleta, trekking con espectaculares vistas y la visita al “Museo del Automóvil” son otras actividades a disfrutar en esta Viña que rescata lo más profundo del Valle de Colchagua con historia, tradiciones y aventuras que potencian el encanto del lugar.
De regreso al hotel Santa Cruz Plaza, nos relajamos en el spa y después nos dirigimos al restobar “8 Cacho de Cabra”, ubicado a pocos metros del mismo, para reponer energías con una sabrosa cena. Hamburguesas caseras en pan de frica, costillitas con papas al romero en reducción de vino tinto, varias tablas, cocteles y cerveza artesanal forman parte de la propuesta de este recinto gastronómico cuya cálida decoración incluye un mobiliario rústico y sencillo, mucho color y madera junto a mantas dispuestas por todas partes y lámparas realizadas con botellas de vino recicladas.

 

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Texto: Redacción Sólo Líderes