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Plogging para cuidar al cuerpo y al medio ambiente

Plogging para cuidar al cuerpo y al medio ambiente

En Estocolmo, la conciencia social ha impulsado una pr谩ctica deportiva que aprovecha la pasi贸n por el ejercicio al aire libre y el deseo de tener un mundo menos contaminado. De a poco, esta disciplina se extiende en el mundo.

La ropa deportiva y el calzado cómodo son la base de los fanáticos del running, pero no los únicos elementos que les permiten a quienes salen a correr, una experiencia saludable y entretenida. El teléfono celular para escuchar música o medir cada desempeño a través de aplicaciones que controlan ritmo, distancias, calorías y tiempos; una botella con agua para garantizar la hidratación; y bolsas para los residuos son parte del kit infaltable. En relación al último elemento, se trata de una pieza fundamental para sumarse a la moda del plogging.

Este término, surgido de la combinación de “plocka upp” (expresión sueca que, en español, se interpreta como recoger) y running, identifica a una práctica cada vez más popular que se caracteriza por ir levantando del suelo envoltorios, botellas y todo desperdicio que aparezca en el camino de aquel que va corriendo.

Quienes eligen esta modalidad aseguran que, cada media hora de ejercicio, se llegan a quemar cerca de 300 calorías ya que las piezas a capturar se aprovechan para hacer sentadillas. Por lo tanto, esta opción deportiva potencia los resultados del atleta y beneficia al entorno por su esencia ecológica.

Las redes sociales son ideales para comprobar el éxito que está teniendo esta propuesta no solamente en Suecia, sino en todo Europa y Estados Unidos. Bajo el hashtag #plogging numerosos runners, ya sea en solitario o como parte de una rutina grupal, muestran fotos de sus logros. Cada bolsa llena de basura, mientras deja al descubierto el desinterés y la irresponsabilidad de muchos, significa menos suciedad atentando contra la vida y opacando la belleza de numerosos paisajes.

El plogging, en principio, solo genera beneficios: los bosques, las playas, los parques y cada rincón urbano aprovechado para gastar energía y tener el cuerpo en forma agradecen a cada deportista su compromiso con la naturaleza. De todos modos, para minimizar riesgos, los atletas tienen que evitar el desarrollo de movimientos bruscos y no dejar que la velocidad o la meta de juntar la mayor cantidad de residuos los exponga a cortes, enfermedades o a heridas por vidrios o focos de infección.
 



Texto: Redacci贸n S贸lo L铆deres