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Manu Ginóbili, el argentino que todos aman

Manu Ginóbili, el argentino que todos aman

A medida que pasa el tiempo, la figura de Emanuel Ginóbili parece crecer sin límites. El mejor basquetbolista de la historia argentina completó una gran temporada en la NBA a los 40 años y el mundo entero le pide que no se retire.

Mientras que algunos deportistas muestran su potencial a temprana edad, a otros el despegue les cuesta un poco más. En este segundo grupo se encuentra Emanuel David Ginóbili, quien construyó una carrera impensada tal vez hasta para él mismo.

En las categorías infantiles y juveniles, Manu no se destacaba demasiado. Por entonces muchos creían que no podría emular a Leandro y Sebastián, sus hermanos mayores, ambos profesionales en la Liga Nacional de Básquetbol. Pero, competitivo como nadie, el menor de los Ginóbili se propuso trabajar duro para cumplir su sueño y llegar lejos.

Oscar “Huevo” Sánchez, un reconocido entrenador, apostó por Manu y lo llevó a Andino de La Rioja, donde se produjo su debut en la Liga en 1995. Dos años después, ya en Estudiantes de Bahía Blanca, Ginóbili fue elegido el jugador de mayor progreso de la competencia y emigró a Europa. Aunque de a poco iba mostrando su valía, no fue contratado por un grande del Viejo Continente, sino por un equipo de la segunda división de Italia.

De allí en adelante, todo se dio mucho más rápido. Manu ascendió a la primera división italiana jugando para Viola Reggio Calabria, donde se convirtió en ídolo. También despertó pasiones en Kinder Bolonia, su siguiente club, al ganar una liga italiana, dos copas de Italia y una Euroliga. Convertido en una estrella del básquet europeo, llamó la atención de la NBA, la meca de este deporte.

Manu debutó en San Antonio Spurs en 2002 y, desde entonces, jugó dieciséis temporadas ininterrumpidas en la franquicia texana. Cuatro anillos de campeón, una participación en el legendario All Star Game y un premio al Mejor Sexto Hombre del torneo reflejan su enorme impacto en el equipo y en la liga en general.

Y en el medio de toda esta gran carrera, un sinfín de hazañas con la selección argentina. Ginóbili y sus compañeros de la Generación Dorada convirtieron a un seleccionado de segundo nivel en una potencia que obtuvo una medalla de oro y otra de bronce en los Juegos Olímpicos y un subcampeonato mundial. Algo que nadie podía imaginar y que resultará casi imposible de repetir.

El pasado 24 de abril, los Spurs perdieron el quinto juego de su serie ante Golden State Warriors y quedaron eliminados de la temporada de la NBA. ¿Fue el último partido de Manu? Sus admiradores en Estados Unidos, Argentina y el resto del mundo imploran que no. Pero, rumbo a los 41 años y con tres hijos, Ginóbili duda. Su nombre, de todos modos, ya forma parte de la historia del básquet.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes