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Decoración en blanco: Espacios luminosos

Decoración en blanco: Espacios luminosos

La tonalidad más clara de todas es ideal para crear atmósferas confortables, elegantes y vinculadas a la pureza. Un ambiente absolutamente blanco relaja, transmite paz y da sensación de amplitud e higiene. Aprovechar esta ausencia de color con criterio estético es un acierto ornamental con excelentes resultados.

 A la hora de pintar y decorar los diversos rincones del hogar, cada vez más gente apuesta por el blanco, una opción vinculada al estilo minimalista que jamás pasa de moda aunque tiene sus riesgos y obliga a utilizarla de manera armónica para provocar plenitud, admiración y bienestar.
Paredes y mobiliario de un único color, y que la gama elegida sea inmaculada, es un clásico que da a los espacios más distinción y frescura pero un abuso o la falta de mantenimiento pueden arruinar el efecto deseado, generando consecuencias asociadas a la desolación, a la soledad, al frío y al vacío.
Los puntos a favor que posicionan al blanco entre los preferidos en la decoración, en tanto, hacen foco en su poder para transmitir calma, frescura, inmensidad, libertad y claridad: aprender a combinar texturas, animarse a jugar con materiales priorizando los de origen natural y equilibrar las pinceladas neutras es clave para crear entornos románticos, refinados y delicados sin caer en la monotonía. Cuando el aburrimiento llega, además, es muy sencillo renovar la apariencia de los entornos sin tener la obligación de hacer una reforma profunda: basta con introducir detalles coloridos para disfrutar un nuevo estilo.

Creatividad pura

Con la tonalidad que caracteriza a los tradicionales vestidos de novia, a las nubes, a la nieve y a la paloma de la paz es posible hacer maravillas en el hogar y en la oficina sin necesidad de ser especialistas en ornamentación. Las cortinas, las alfombras, las lámparas y cualquier accesorio en blanco exigen un cuidado extremo en la limpieza y, a cambio, regalan placer visual.
Hay glamour y energía en un living totalmente claro que adquiere identidad propia a partir de sillones, almohadones, mesas y modulares delicados en el color opuesto al negro, así como un cuarto de baño equipado en esa misma gama consigue generar sensación de higiene, buen gusto y frescura. El área de la cocina y la zona de los dormitorios también logran ser beneficiados por la blancura llevada hacia el extremo porque se volverán impecables, brillantes, relucientes y agradables, convirtiéndose en dos ambientes perfectos para liberarse del estrés y tener momentos de descanso y ocio. La vajilla y la ropa de cama, en función de las preferencias personales, pueden continuar la tendencia de la blancura, aunque una cuota de contraste de la mano de un color enérgico como el rojo o un tono pastel en rosa, celeste o verde, resultan ideales para esparcir poder, dulzura, serenidad y esplendor.
El blanco total, sin dudas, representa un desafío. Sin embargo, abundan los ejemplos prácticos que demuestran que vale la pena atreverse a apostar por este clásico cromático si el objetivo es lograr un rincón zen para meditar o tener un hogar luminoso y desbordante de pureza que luzca amplio, perfecto, distinguido y claramente bello.



Texto: Redacción Sólo Líderes