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Andy Warhol: Siempre moderno

Andy Warhol: Siempre moderno

Emblema del pop art, Andy Warhol resulta una figura clave de la cultura del siglo XX. A tres décadas de su fallecimiento, su legado sigue vigente y aún influye en las nuevas generaciones de creadores. Incursionó en la pintura, la escultura, el cine y la música, y varios de sus pensamientos se convirtieron en sentencias.

Andy también supo transformar los objetos de consumo más triviales en valoradas obras de arte, haciendo que latas y botellas se luzcan en museos. Hoy ya es un emblema y recordamos su legado.

Con la intención de trabajar en las minas de carbón, Ondrej Warhola llegó a Estados Unidos en 1914, procedente de una pequeña ciudad que hoy forma parte del territorio eslovaco. Siete años más tarde, su esposa Julia llegó a acompañarlo junto a su hijo. Ya instalados en suelo estadounidense, Ondrej y Julia tuvieron otros descendientes: Ján y Andrew.
Nacido el 6 de agosto de 1928 en Pittsburgh, Andrew Warhola sufrió en su infancia un problema neurológico que le provocó inconvenientes en su movilidad y también en su socialización. Esta situación lo llevó a refugiarse en revistas de espectáculos y cómics y a pasar horas dibujando en su cama. Los medios de comunicación, el diseño y el arte, de a poco, comenzaron a captar su atención. Al terminal la escuela secundaria, ingresó al Carnegie Institute of Technology para estudiar Arte, graduándose en 1949. Para entonces ya solía eliminar la última letra A de su apellido al firmar.

Warhol en Nueva York: Harper’s Bazaar, Tiffany & Co., NBC y otras

Andrew Warhola terminó de convertirse en Andy Warhol en Nueva York, a donde arribó luego de completar su formación académica. En esta ciudad encontró su lugar en el mundo y forjó una carrera exitosa como artista comercial, trabajando para Vogue, Harper’s Bazaar, Tiffany & Co., NBC y otras grandes marcas.
Cada vez más reconocido por sus ilustraciones publicitarias, en 1952 tuvo la oportunidad de realizar su primera exposición individual en la Galería Hugo. La muestra se basó en sus dibujos sobre textos de Truman Capote, el autor de “A sangre fría”. En los años siguientes, Warhol empezó a combinar sus trazos y pinturas con técnicas fotográficas que había desarrollado en su carrera como ilustrador comercial. El carácter innovador de sus obras llamó la atención del Museo de Arte Moderno de Nueva York, que lo convocó a una exhibición grupal en 1956. La visión artística de Warhol no paraba de sorprender.

Explosión popular del Pop Art

En los años ’60 tuvo lugar el auge del pop art, un movimiento caracterizado por la resignificación de las imágenes y los objetos de la cultura de masas. Warhol hizo del pop una forma de vida: su fascinación por el consumismo lo llevó a inspirarse en productos de uso cotidiano para la creación de obras artísticas.
La serie de pinturas basadas en las latas de sopa Campbell, que presentó en 1962, causó un gran impacto. Por su temática comercial y su uso de la serigrafía para la reproducción de las imágenes, hubo críticos que se preguntaron dónde radicaba la manifestación artística. Otros entendieron que se trataba de un trabajo de vanguardia y aplaudieron a Warhol, quien seguiría pintando latas Campbell durante toda su carrera.
El artista explicó en una ocasión que quería “pintar la nada” y halló en este producto popular “la esencia de la nada”. Campbell, de todos modos, no fue la única marca que lo cautivó: también creó obras inspiradas en las botellas de Coca-Cola. Warhol consideraba a estos productos como íconos de la cultura estadounidense, al igual que a la silla eléctrica y que a personalidades como Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor y Elvis Presley. Todos ellos, protagonistas de sus cuadros.

Múltiples inquietudes

Andy Warhol era mucho más que un artista plástico. A través de su estudio The Factory, que creó en 1962 y tuvo distintas sedes, consiguió plasmar muchas de sus visiones e ideas. Mientras producía sus litografías y sus serigrafías en serie, rodaba películas experimentales y realizaba intervenciones que incluían a músicos, intelectuales, actores pornográficos y adictos. Desde Mick Jagger hasta Salvador Dalí, pasando por Lou Reed, Bob Dylan y el mencionado Capote, numerosas figuras eran habitués de The Factory.
Warhol, en este marco, fue manager de The Velvet Underground, la banda liderada por Reed. Además se encargó del diseño de la portada de “The Velvet Underground and Nico”, un disco editado en 1965 que también produjo.

 

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Texto: Redacción Sólo Líderes