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Lagom, el estilo decorativo que da felicidad

Lagom, el estilo decorativo que da felicidad

De Suecia surge un concepto que el territorio europeo adopt贸 como una filosof铆a y el resto del mundo incorpora como estilo de vida para hallar la plenitud en la sobriedad y el equilibrio.

La organización del hogar y su ornamentación sirven como testimonio de realidades y dan indicios sobre las aspiraciones e ideales de los dueños de casa. Ambientes coloridos, por ejemplo, develan personalidades optimistas, alegres y audaces que se animan a las mezclas cromáticas o a los tonos intensos para generar y transmitir energía, mientras que los sitios sobrecargados con elementos costosos donde todo está específicamente dispuesto dejan al descubierto tendencias perfeccionistas y ostentosas.

Los entornos habitados por quienes ponen en práctica la esencia Lagom, una noción cuyo leit motiv es llevar una vida equilibrada, en tanto, se decoran en la justa medida, sin derrochar dinero, evitando la acumulación de objetos innecesarios, eligiendo adornos y mobiliario a conciencia y disfrutando lo que se tiene a disposición. En pocas palabras, se implementa la idea de que menos es más a la hora de hacer que cada rincón del hogar resulte cómodo, práctico, agradable y confortable.

El Lagom, dicen quienes lo vinculan al ámbito decorativo, invita a valorar el pasado exhibiendo piezas de importancia sentimental o familiar y a conjugarlo con detalles actuales y novedosos que resulten útiles, persiguiendo de este modo el equilibrio entre el ayer y el hoy. También propone seleccionar elementos que conjuguen belleza estética y funcionalidad, alejando a los promotores de esta corriente del consumismo. Los tonos neutros son los protagonistas de este estilo que se complementa con productos de madera o de tejidos naturales, preferentemente.

El reciclaje, la sostenibilidad y el espíritu artesanal son otras claves de esta filosofía que motiva a hallar la felicidad de manera armoniosa, a concebir la vida con simpleza, a tener hábitos que contribuyan al bienestar físico y mental sin derrochar energía ni recursos, a equilibrar los extremos y a conformarse con lo suficiente, sin dejar que el impulso de sumar por moda o la costumbre de “comprar por comprar” gane la pulseada. Una suerte de minimalismo como camino hacia la plenitud para tener la conciencia tranquila, la mente serena, el organismo cuidado y encarar el día a día con paz y felicidad.