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Valparaíso: Joya portuaria

Valparaíso: Joya portuaria

Los cerros cubiertos de casas coloridas con mar de fondo constituyen la postal tradicional de Valparaíso, una de las ciudades chilenas de mayor población. Pero esta localidad portuaria cuenta con muchos otros atractivos que maravillan a sus visitantes.

Sus casitas de colores diversos nos indican que hemos llegado, sólo nos resta la buena predisposición de desandar sus calles empinadas con sus pinturas eclécticas, que en forma de murales realizados por artistas de todo el mundo, le otorgan a Valparaíso un sello de identidad muy diferencial. El primer día, todas esas pinturas multicolores plasmadas en sus paredes, imágenes impregnadas de esencias culturales, nos sumergió de lleno, a esa historia de piratas, cerros, funiculares, puerto e inmigrantes.

Un destino vibrante que cautiva con sus rasgos culturales

Valparaíso es la capital de la provincia y de la región homónima. En esta urbe que empezó a desarrollarse en 1536 funcionan el Congreso Nacional y el principal puerto de Chile, datos que demuestran su relevancia. Para los turistas, se trata de un destino vibrante que cautiva con su historia, sus paisajes y sus rasgos culturales.
De la mano de Extremo Norte Expediciones, nuestra editorial llegó a Valparaíso procedente del Valle de Casablanca. Los guías especializados de la empresa se encargaron de mostrarnos lo mejor de esta zona y de transmitirnos sus vastos conocimientos. Durante nuestra estadía tuvimos el privilegio de alojarnos en el Hotel Palacio Astoreca, un establecimiento que hizo de nuestro viaje una experiencia verdaderamente inolvidable gracias a sus comodidades y servicios de primer nivel.
Es interesante mencionar que, antes del arribo de los españoles, en Valparaíso habitaban pueblos pesqueros conocidos como changos. En el siglo XVI, los europeos salieron desde Cuzco hacia el actual territorio chileno en busca de oro. La expedición terrestre la lideró Diego de Almagro; la marina, Juan de Saavedra. En septiembre de 1536, la carabela Santiaguillo llegó a la bahía de Quintil y Saavedra decidió bautizar el lugar en homenaje a Valparaíso de Arriba, su pueblo en la provincia española de Cuenca. Así nació la historia colonial de Valparaíso, que avanzó de manera turbulenta entre ataques de piratas y catástrofes naturales. Recién con la independencia de Chile, en el siglo XIX, la ciudad logró alcanzar su esplendor.

Atractivos históricos con encanto

El desarrollo de Valparaíso se inició en el Barrio Puerto, su casco histórico. Allí, entre 1837 y 1842, se erigió la Iglesia de la Matriz, un templo que fue declarado Monumento Nacional de Chile en 1971.
En este barrio, junto al cerro Cordillera, se encuentra la Plaza Sotomayor, una de las más importantes de la localidad. El Monumento a los Héroes de Iquique, inaugurado en 1886, es uno de sus emblemas. En los alrededores de este espacio aparecen destacadas construcciones como la sede del Cuerpo de Bomberos, el hotel Reina Victoria y el Edificio Armada de Chile, que tuvimos la posibilidad de admirar.
El puerto, por supuesto, sigue siendo el motor de Valparaíso. Se trata de una de las terminales más activas de América del Sur, con una transferencia anual de unos diez millones de toneladas de carga. Su molo de abrigo, que brinda protección ante el oleaje, está considerado como una de las grandes obras de ingeniería de la historia chilena. En uno de los sectores del molo, desde 1921 funciona el Faro Punta Duprat.

Viviendo entre cerros

Gran parte de la vida de Valparaíso se lleva a cabo en sus más de cuarenta cerros. En estas elevaciones hay desde casas humildes hasta mansiones, pasando por hoteles, restaurantes y comercios de todo tipo.
Las cuestas empinadas de los cerros dieron lugar a la implementación de un sorprendente sistema de funiculares públicos. Estos, fueron inaugurados entre 1883 y 1932 y, aunque muchos dejaron de existir, otros todavía son utilizados para alcanzar la cima en un minuto.
Considerados como un medio de transporte urbano de características únicas, además de un pintoresco paseo, permiten obtener hermosas vistas panorámicas de toda la ciudad.
Por otra parte, desde la década de 1950, Valparaíso dispone de otro sistema de transporte que, si bien está presente en otras partes del mundo (de hecho, hay en Rosario), no deja de ser atípico: el trolebús. Recorrer el centro en estos vehículos es una experiencia que ningún visitante debería dejar de disfrutar.

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Texto: Redacción Sólo Líderes

Fotos: Osvaldo Briceño Echegaray