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The Color Factory, muestra artística interactiva que apasiona

The Color Factory, muestra artística interactiva que apasiona

El arte no tiene por qué ser solemne. Una exhibición itinerante que actualmente se encuentra en Nueva York invita a los grandes a divertirse como chicos a través de diversas instalaciones que se destacan por la interactividad.

The Color Factory es una exposición interactiva que nació en agosto del año pasado en San Francisco (Estados Unidos). En un principio iba a extenderse durante un mes: finalmente, por el éxito que alcanzó, duró ocho meses.

¿Dónde se encuentra el secreto de este suceso? En la interactividad y en lo lúdico. The Color Factory convierte al espectador en protagonista de las instalaciones artísticas que giran en torno a múltiples experiencias con los colores. Así, el recorrido se transforma en un gran juego.

Actualmente instalada en Nueva York, la exhibición invita a disfrutar diversas vivencias. Muchos la han definido como una propuesta ideal para instagramers, ya que cada rincón merece ser fotografiado.

En total son dieciséis los espacios que componen The Color Factory, que tuvo a Jordan Ferney como el responsable de reunir las diversas obras. Los trabajos se presentan en diferentes habitaciones: la primera fue intervenida por el francés Emmanuelle Moureaux.

Bloques a modo de xilofón para componer melodías, una sala que propone crear un autorretrato y un piso lleno de círculos de colores que se encienden y se apagan forman parte de esta zona artística. Aunque cada lugar tiene su encanto, hay uno en particular que no deja a nadie indiferente: “Into the blue”.

Este sector de The Color Factory es, ni más ni menos, que un pelotero gigante con unas 300.000 bolas de color azulado. Una vez que los asistentes ingresan en él, máquinas de viento se encargan de mover las pelotas en todas las direcciones, generando un efecto visual sorprendente y muy divertido.

La tecnología es otro factor importante en esta muestra artística. Cada persona que ingresa recibe una tarjeta que presenta un código QR. Al escanearlo durante el recorrido, se toman fotografías que son enviadas automáticamente vía correo electrónico. Así todos los visitantes se llevan un recuerdo en formato digital de su paso por el sorprendente universo de The Color Factory.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes