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Rio Negro: Gastronomía para todos los gustos

Rio Negro: Gastronomía para todos los gustos

La provincia de Río Negro se congracia con cuatro regiones y cada una de ellas aporta sus características a la gastronomía dando como resultado una variedad espectacular para cualquier paladar. Mar, montaña, valle y estepa conforman un menú único y muy completo que hace difícil elegir por cuál empezar.

 Si de gastronomía se trata, San Carlos de Bariloche es una de las ciudades referentes en la provincia. Allí los inmigrantes que llegaron desde diferentes lugares del mundo dejaron sus huellas marcadas en platos típicos como el goulash con spaetzle u otra guarnición, que luego fueron apropiados por los residentes del lugar.

Diversidad de sabores al pie de la Cordillera
En la ciudad andina se da una combinación ideal que conforman los sabores únicos de la región basados en ingredientes provenientes directamente desde la naturaleza con el talento de reconocidos chefs.
Bariloche es la capital nacional del chocolate por lo que es imposible dejar pasar la oportunidad de asistir a alguna de las innumerables chocolaterías que ofrecen permanentemente la degustación de sus productos, aunque también se hace indispensable probar una taza de espeso chocolate caliente en alguna confitería céntrica o en los refugios de montaña para apaciguar el frío. Respecto a las bebidas la zona se caracteriza por su producción de cerveza artesanal desde hace casi un centenar de años. Son más de veinticinco los emprendimientos de este tipo que conforman una de las industrias alimenticias que genera mayor volumen económico en la ciudad ya que al año se producen más de un millón de litros de cerveza.
Las emblemáticas cervecerías artesanales se sumaron a las tradicionales y en conjunto conformaron la “Ruta cervecera” que invita a acompañar con picadas de ahumados y otras delicatessen regionales a las cervezas de distintos sabores.

Zona de lúpulo y frutas finas
El Bolsón es una de las ciudades argentinas más importantes en cuanto a la producción de lúpulo ya que abastece a diversas localidades. Allí se produce cerveza artesanal al igual que en Bariloche, aprovechando las materias primas locales, aunque también se destaca por su excelente cultivo de frutas finas.
Es importante la producción local de hongos, ahumados y embutidos aunque lo que más se distingue son los dulces, licuados y jugos caseros elaborados a base de frutos regionales que pueden apreciar tanto los turistas como los residentes.

La estrella de la Patagonia
En la estepa se produce el cordero patagónico, reconocido en todo el mundo por tratarse de un producto exclusivo y refinado. Se caracteriza por su carne magra, tierna y de exquisito sabor, características que se deben a que la cría se da en un ámbito puro, de pasturas naturales que cumplen un rol fundamental en la alimentación del animal y en la configuración de un perfil nutricional excelente que le otorga un sabor y aroma específicos.
En la Patagonia son varias las opciones para disfrutar de un buen cordero: asado, a las llamas, a la sartén, agridulce o al vino son algunas de ellas, aunque la más elegida es asado ya que le otorga un toque tradicional y pintoresco. Los adobos a base de ajo, perejil, ají molido, romero y menta resaltan aún más los sabores de esta exquisita carne.

Tradición ancestral
A escasos kilómetros de Bariloche se encuentra Colonia Suiza, un bello paraje de montaña rodeado por altos cerros, bosques de cipreses y coihues. Se trata de un lugar ligado al turismo gastronómico ya que ofrece una variada gama de excelente cocina, sus productos destacados van desde repostería deliciosa para degustar en pintorescas casas de té y cervezas artesanales de gustos exóticos hasta ahumados y dulces elaborados con frutas finas de la región.
Aunque su gastronomía es diversa el atractivo más destacado es el Curanto, una tradición araucana tomada por los habitantes de la Patagonia cordillerana en donde se le incorporaron sabores característicos de la región. Los ingredientes se cocinan entre piedras calientes a 15 centímetros de profundidad en un proceso que le otorga un gusto peculiar que es muy similar al asado pero ligeramente ahumado y cargado de valor.
La cocina se realiza sobre un colchón de hojas de nalca o maqui y encima de las mismas van los ingredientes que se tapan con hojas, lienzos húmedos y tierra, conformando un verdadero horno a presión. Los productos que se utilizan son: carne de vaca, cordero, cerdo, pollos, chorizos, salchichas parrilleras, papas, batatas, manzanas, cebollas, zanahorias y zapallos ahuecados rellenos con queso y crema.


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Texto: Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de la provincia de Río Negro