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Carnes exóticas que sorprenden a los comensales

Carnes exóticas que sorprenden a los comensales

El yacaré, el ñandú, el guanaco y la llama son algunos de los animales que llegan a los platos argentinos a través de varios restaurantes y comercios innovadores. El paladar, agradecido por las nuevas experiencias.

En materia de carnes, la gastronomía de nuestro país tiene un protagonista excluyente: la vaca. Pocos compatriotas se resisten a la tira de asado, el vacío o el bife de chorizo. Atrás en las preferencias aparecen opciones como el cerdo, el pollo, los pescados y el cordero.

Hay, sin embargo, un universo mucho más amplio que resulta desconocido para la mayoría de las personas. Son las llamadas carnes exóticas, aquellas especies difíciles de encontrar en las carnicerías de barrio y en los supermercados.

El exotismo, por supuesto, es una cuestión cultural. Un animal poco consumido en una nación puede ser muy popular en otra y viceversa. Incluso ejemplares que se consideran mascotas en una tierra son un alimento apreciado en otras…

En Argentina, el abanico de carnes exóticas incluye al yacaré, la llama, el guanaco, el ñandú, la vizcacha, la codorniz, el jabalí y el ciervo, por ejemplo. Retomando la idea del párrafo anterior, el grado de rareza depende mucho de la región: en el norte, la carne de llama no es tan extraña, así como en la Patagonia es habitual que se ofrezca ciervo o jabalí.

En el caso del yacaré, por ejemplo, se suele aprovechar la cola ya que es la parte más carnosa. Con ella es posible elaborar milanesas o brochettes, entre otras preparaciones. Con la llama se preparan guisos y carpaccio, mientras que el ñandú es utilizado en empanadas y la vizcacha, en escabeches.

Varios restaurantes porteños de lujo incluyen recetas con ingredientes atípicos. En Fleur de Sel sirven terrina de jabalí y codorniz rellena, por mencionar dos opciones. En Roux también apuestan por la codorniz rellena y agregan el cabrito lechal.

Cebra, camello, búfalo y avestruz, en tanto, son otras carnes exóticas que pueden encontrarse en el exterior. Para incorporar sabores a la dieta, en definitiva, hay que sentir curiosidad, dedicar tiempo a la búsqueda de los productos y estar dispuesto a realizar un gasto considerable: por lo general, lo exótico sale caro.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes