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Gabrel Schiavina: La magia de sus aguas

Gabrel Schiavina: La magia de sus aguas

“El sistema del arte en argentina es muy elitista, hay una cúpula, un límite donde podemos llegar…no hay un final sino un límite económico y social y sobre todo político que limita o determina el éxito o el fracaso de un artista… yo me muevo fueras de esas esferas…en la vida del artista no hay esferas... hay que saber entrar y salir de esos sistemas a voluntad, y determinar uno mismo su éxito o fracaso…. Se puede vivir del arte y se puede vivir bien… debemos romper ese paradigma del artista hippie y fracasado. El arte es una disciplina de vida y eso se monetiza, se valora, pasa a la historia y tiene un legado…” (Gabriel Schiavina)

¿Cómo te agradaría que aprecien y definan tus obras de arte?
Pienso que las obras tienen voluntad y vida propia…como toda manifestación artística, no pretendo que aprecien mi obra o que las definan, pretendo solamente dejar el mundo un poco más bello de lo que lo encontré, y dejar un legado, no solo desde lo patrimonial o cultural. Las obras de arte no deben ser definidas sino que deben ser vividas y complementadas por el espectador. Cada obra tiene predestinado un público, ya sea masivo en un museo o galería, o privado en la casa de un coleccionista, siempre se genera un vinculo, una relación entre la obra y quien la observa, ese vinculo no se puede definir, es diferente para cada uno, definirla es matar la obra, es limitarla, y las obras son libres, se independizan y se hacen universales, ya sea un cuadro, una pieza musical o una obra literaria, todas tienen vida propia y no deben ser enjauladas en conceptos.

Gabriel, ¿cómo comenzó tu pasión por el arte?
Es una elección de vida, desde pequeño, me di cuenta que estaba destinado a ser artista, tengo una fuerte dominancia sensitiva visual, me perdía en las obras de los viejos maestros como Stanfield, Turner, Rembrandt… solo con once y diez años devoraba las imágenes de sus cuadros y cada día quería más… las marinas holandesas del Romanticismo cautivaron mi mente, despertaron en mi, esa fuerza incontenible de querer pintar, me escapaba de la escuela, (la famosa chupina) para encerrarme horas en el Museo Castagnino a disfrutar de las obras de Rivera y los demás maestros allí presentes. Nariz pegada al cuadro, estudiaba las técnicas, las viejas obras ya estaban generando en mí, un conocimiento técnico de forma inconsciente…y forjando mi aprendizaje de autodidacta… con el tiempo se afirmó mi decisión… yo quería ser artista…

¿Este arte tan particular, fue heredado de tus padres?
No hay artistas en la familia, es un camino que recorrí solo, he tenido familias y padres postizos, que me contagiaron esa pasión, es el caso de Graciela Domínguez hija del gran Raúl Domínguez, ellos me enseñaron a ser artista y no artesano…lo cual son cosas muy diferentes. De Raúl aprendí los secretos de nuestro hermoso río gigante y marrón: “El Paraná”, al cual le debo un total agradecimiento.

¿Por qué las aguas del Paraná?
El Paraná es quien me eligió a mí. Mi amor por las marinas románticas despertó un interés especial por esta temática, allí por el año 98 y llegando al 2003… pensé...”Pinta tu entorno y pintarás el mundo”… siguiendo el viejo adagio literario que reza lo mismo, decidí enfocarme en el Paraná como elemento central de mi obra y mi carrera artística, aprendí su lenguaje… tanto místico como visual, sus sonidos, sus aromas, su espíritu… e hicimos un pacto ancestral… el me enseñó su alma y su voz…y yo le respondería con color

¿Cómo definirías tu arte?
Desde lo técnico lo defino como fotorealismo clásico contemporáneo, es una técnica que va desde la experiencia vivencial hasta aplicaciones y conceptos de la fotografía, el impacto visual de la obra es el producto de la riqueza cromática, son más de doscientos colores, que sumados a la composición, dan como resultado una obra de un fuerte carácter visual. Desde lo vivencial, podría decir que no se podría generar una obra fotorrealista sin la previa experiencia de vivir y sentir el modelo a pintar. Ahora, también puedo definir mi arte desde lo metafísico, el elemento agua guarda en si mismo mucha riqueza espiritual, la cual se puede encontrar en cualquier faceta de la vida.
Has llegado a este punto espiritual de la metafísica, ¿cómo se manifiesta en vos para luego plasmarlo en la tela?
Sucede que somos en gran porcentaje seres de agua, la dinámica del cauce del rio representa o se puede comparar con la vida psicológica de cada persona, la superficie es lo que día a día pensamos y razonamos desde lo consiente y toda la abundancia del rio y su vida interior, es lo que corre por debajo, lo que no se ve, la vida inconsciente de nuestra psique… lo superficial es solo una pequeña parte ilusoria que es un reflejo de lo que nos rodea, a merced de los cambios de los vientos de la vida, los cuales marcan y definen nuestro carácter y nuestro oleaje… siempre dirigiéndonos en una dirección, como cita la canción de estelares … “el rio no tiene fin …sigue su vida en el mar…” . En resumen lo defino como lo que es…es eso que hace que funcione todo lo demás en mi vida.

¿Cómo calificarías al espectador que observa tus obras?
La obra solo vive desde la simbiosis con el espectador… Un horizonte plano siempre a la altura del ojo, dice más de lo que muestra a simple vista, hay un mensaje allí, y el espectador es quien está destinado a descubrirlo, a leerlo, el espectador es un descubridor, un explorador pero por sobre todo, una parte esencial de la vida de un cuadro, un cuadro sin espectador no es un cuadro, es una incógnita.

¿Qué sensaciones queres lograr en él?
Todas… todas las que pueda lograr, pero por sobre todo aquellas sensaciones que el espectador ya había olvidado que podía sentir, remover recuerdos, emociones, conmover, lograr que se conecten con la obra y el modelo representado… utópico…quizás… pretencioso…quizás…pero no imposible, porque lo he visto pasar. He visto las emociones que genera la obra del Paraná y es algo que solo es voluntad de la obra, y escapa a mi intención.

VER NOTA COMPLETA EN REVISTA SOLO LIDERES Nº 74 



Texto: Lic. Kamala Bonifazi