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Madrid: El coraz贸n de la madre patria

Madrid: El coraz贸n de la madre patria

Viajar a Madrid fue volver a la casa de mis abuelos de peque帽a. Cada cosa en su lugar, sintaxis de otros tiempos al hablar, paso cansino y el aire hispano iluminando el cielo de Europa.

Al escribir estas líneas retomo por sus senderos, cuando los ecos ancestrales resonaban en mi imaginación… La arteria más emblemática de Madrid comienza en el kilómetro 0 justo allí donde el sol le abre la puerta a quien quiera transitar por la renombrada calle de Alcalá. Justo allí, parece escucharse tararear a Sabina sus verdades incuestionables. Justo allí, “A mitad de camino entre el infierno y el cielo… yo me bajo en Atocha yo me quedo en Madrid”.
La Puerta del Sol ubicada frente a la Real Casa de los Correos inicia un trayecto imperdible que desemboca en la Puerta de Alcalá. Dentro del mismo paisaje, la Plaza de La Independencia nos invita a disfrutar de El Parque del Retiro con su estanque y su inolvidable Palacio de Cristal. El cielo más radiante de Europa occidental muestra en El retiro su colosal esplendor.
Durante el maravilloso derrotero pueden apreciarse las majestuosas fachadas del Banco de España y de El Ayuntamiento de Madrid entre diversas construcciones arquitectónicas que no dejan de recordarnos a nuestros aires porteños. La Plaza de Cibeles donde se halla la homónima fuente también es un hallazgo en este recorrido.

Las curvas de la Plaza de Oriente protegen el hogar de la Reina, el Palacio Real, construido en el siglo XVIII y amueblado con piezas que datan de la misma fecha al igual que las obras artísticas que allí se atesoran. Enfrentada al palacio y enmarcada por los atardeceres más bonitos, la Catedral de Santa María la Real de la Almudena se viste de un estilo neoclásico que atrapa las miradas de más de un millón de turistas al año.
Para los admiradores del mundo artístico “El Triángulo del Arte” dibujado por los museos de El Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y el Museo Thyssen-Bornemisza es una visita obligada. Emplazados sobre jardines verdes que resplandecen los márgenes de estas importantes infraestructuras, cada uno de ellos narra, a través de emblemáticas imágenes, fragmentos de la historia de España y del mundo.
El Museo del Prado con Goya gritando sobre sus paredes, describe la época barroca, a él se suman las obras de Velázquez y del Greco. Sobre los muros del Museo Reina Sofía dedicado a la historia del arte del Siglo XX, un Picasso indignado por los restos de la guerra civil española en su “Guernica”, inmortaliza los ecos de una batalla cruenta y aún dolorosa. Dalí, el surrealismo y Joan Miró también forman parte de este excepcional museo permitiendo recuerdos imborrables al concluir las caminatas por sus sendas.

Al atravesar El Paseo de El Prado nos tropezamos con La Fuente de Neptuno, conocida en el mundo por aglutinar los festejos de uno de los grandes equipos de fútbol de la ciudad: El Atlético de Madrid. Por otra parte, la célebre Fuente de las Cibeles es el punto de encuentro en las victorias de los simpatizantes del afamado Real Madrid.
La Plaza Mayor reconstruida por diversos arquitectos a lo largo de su historia fue en sus orígenes el mercado principal de la villa. Hoy, convertida en un epicentro turístico ineludible, hospeda comercios dedicados a diferentes rubros entre sus ornamentados muros. En diciembre la tradicional feria navideña enaltece la zona y todos los domingos la numismática y la filatería aglomeran a sus amantes.
Otros sitios importantes son el Teatro Opera con la plaza homónima que lo contiene, El paseo de la Castellana, La plaza Colón con Los Jardines del Descubrimiento, La plaza de Toros y La Real Academia Española. Y si anhelamos vislumbrar paisajes contemporáneos las Torres Blancas y las Torres Puerta de Europa son elegidas por los visitantes.


Fuera de sus límites geográficos pero muy cerquita de Madrid se encuentra Toledo. Una magnífica ciudad que nos transporta en el tiempo e induce a imaginar a Don Quijote escondido entre sus callecitas buscando a Dulcinea. Paisajes medievales inundan su horizonte. Innegables huellas del mundo musulmán enriquecen la arquitectura de un poblado de ensueño. El río Tajo en su paso por allí no hace más que embellecer las postales que podemos traernos en la memoria. “El Valle de los caídos” donde encontramos la tumba del dictador Franco junto a “El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial” son otros de los paseos inmediatos a la capital española que vale la pena emprender.
El glamour de Madrid lo hallamos en el Barrio de la Letras, allí, los pubs, bares y discos le dan brillo a la noche madrileña. Por otra parte, la significativa cantidad de marcas de ropa destacadas y las grandes tiendas como “El corte inglés”, enaltecen a la ciudad con los tonos del momento. El evento internacional “Cibeles Madrid Fashion Week” convoca a miles de personas interesadas en el mundo de la moda en cada comienzo de temporada.
Sus líneas de subte son de las mejores de Europa, pasear en él es una actividad placentera. La compañía ferroviaria española Renfe Operadora nos da la posibilidad de transportarnos de un punto a otro de España en tiempo records. El tren “Ave” que conecta a Madrid con el interior del país es una opción de alta velocidad que alcanza los trescientos cincuenta kilómetros por hora. Es impactante ver como el cielo cambia su fisonomía rápidamente cuando llega a la velocidad máxima.
Solidarios, extrovertidos, gritones y algo cabrones. Europa descansa en España de la oscuridad gótica de algunos de sus países vecinos. El sol, las risas, la simpática pero aguerrida rivalidad con los catalanes y la energía de sus calles, nos devuelven algo de la magia argentina y nos hace sentir como en casa.
 



Texto: Gentileza Carolina Cansino