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Zafiros: Belleza en azul

Zafiros: Belleza en azul

Entre las piedras preciosas más bellas y distinguidas se encuentra el zafiro, un mineral que fascina al ser humano desde tiempos inmemoriales. En la antigüedad se le atribuían diversos poderes y facultades, mientras que hoy es una gema selecta que los mejores joyeros emplean en creaciones de gran valor estético y económico.

Las piedras preciosas son minerales que, una vez pulidos y trabajados, permiten crear alhajas, adornos y piezas artísticas que sobresalen tanto por su belleza como por su elevado precio. Los expertos reconocen la existencia de apenas cuatro minerales de esta clase: los diamantes, las esmeraldas, los rubíes y los zafiros. Estos dos últimos pertenecen al grupo de los corindones y se diferencian por su color: los rubíes son rojos y los zafiros, azules. El óxido de titanio es el responsable de la tonalidad azulada que caracteriza al zafiro, aunque otras clases de óxidos y sus impurezas le pueden conferir diversos matices a este material de apariencia impactante.

En la composición química del zafiro aparecen óxidos de titanio, hierro y aluminio. La escala de Mohs, que ordena a los minerales de acuerdo a qué tan duros son, lo ubica solo por detrás del diamante, con una dureza de 9 puntos. Esto quiere decir que rayar un zafiro es una tarea casi imposible. En cuanto a los yacimientos de zafiros, se encuentran distribuidos en varias regiones, desde África hasta Asia pasando por América y la Antártida. También, gracias al químico francés Auguste Verneuil, existen los zafiros sintéticos, que se producen a través del proceso de fusión por llama o proceso de Verneuil.

El hombre nunca fue indiferente ante el zafiro y por eso le atribuyó condiciones místicas o esotéricas. Se dice que Dios entregó los diez mandamientos a Moisés en tablas de zafiro, lo cual le otorgó una marca sagrada a esta piedra. Para los persas, el planeta Tierra descansaba sobre un zafiro gigante cuyo reflejo coloreaba el cielo. No sorprende que, ante este tipo de creencias, antiguamente se considerara al zafiro como un talismán o un amuleto. Faraones, emperadores y monarcas solían usar joyas hechas con esta gema o decorar sus tronos con ella. Ese era el caso del rey Salomón, según cuenta la leyenda.

Quienes creen en los poderes de las piedras afirman que el zafiro contribuye a la concentración. Su presencia permite, de acuerdo a esta postura, que la persona se focalice en sus objetivos y avance de manera directa hacia su meta. Los zafiros, por otra parte, ayudarían a reducir la ansiedad, incrementarían la motivación y aportarían energía al organismo. Estas gemas además simbolizan la fidelidad y la pureza: por eso suelen emplearse en los anillos de compromiso. Estos efectos del mineral son incomprobables a nivel científico, pero nadie duda del magnetismo que un zafiro ejerce ante los ojos de mujeres y hombres de todas las edades y nacionalidades.

Muchos compromisos se han sellado o renovado con un anillo de zafiro. Entre ellos, el de Lady Di y el príncipe Carlos. De acuerdo a un documental, Carlos citó a Diana en el Castillo de Windsor para pedirle matrimonio pero en ese momento no le dio ningún anillo. Más adelante, la princesa de Gales lo eligió entre varias opciones propuestas por un conocido joyero inglés. En una cena que contó con la presencia de la reina Isabel, Lady Di optó por una joya de oro con un zafiro oval de Ceilán en el medio, rodeado por catorce diamantes. El vínculo entre Carlos y Diana no terminó de la mejor manera, aunque eso no impidió que sus descendientes siguieran teniendo una especial estima por la alianza de zafiro. Por eso el príncipe William, en 2010, le entregó la sortija en cuestión a Kate Middleton. Se estima que el valor de la pieza original ronda los 700.000 dólares; de todos modos, varias joyerías ofrecen réplicas a partir de 30.000 dólares.

No hace falta sumarse a un clan monárquico para recibir una joya de compromiso con un zafiro. Desde que inició su relación sentimental con David Beckham hace casi dos décadas, Victoria Adams recibió nada menos que catorce anillos de parte de su enamorado. Uno de los más impactantes incluye, como no podía ser de otra forma, una enorme gema azul de corte ovalado. Otra estrella que cuenta con su propio anillo de zafiro es Lady Gaga. La cantante y actriz sorprendió al comprometerse con Christian Carino, quien en octubre del año pasado le entregó una alianza con un zafiro rosado. Para muchos, dadas sus similitudes, se trata de una versión en rosa del mítico anillo de Lady Di que actualmente ostenta Kate Middleton.

La reina Victoria supo contar con un ajuar rebosante de joyas valiosísimas. Entre sus tesoros más preciados se encontraba una corona de zafiros que el museo de Victoria & Alberto comenzará a exhibir al público a partir de abril de 2019. La pieza fue diseñada por el propio Alberto, su esposo, con el apoyo de su joyero Joseph Kitching. Cuando Alberto murió en 1861, la monarca eligió utilizar esta tiara y dejar de lado la oficial. Con el tiempo pasó de mano en mano entre miembros de la familia real y luego fue comprada por particulares. Recién en 2015 la recuperó el Estado británico, que anunció su exhibición en la colección permanente de la Galería William y Judith Bollinger.

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Texto: Redacción Sólo Líderes