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Punta del Este: Un oasis costero

Cada verano, una multitud de turistas, celebridades y miembros del jet set arriban al departamento uruguayo de Maldonado para broncearse, divertirse y vincularse en el balneario más refinado de la zona: Punta del Este. Este convocante destino turístico bendecido por la naturaleza, deleita con infraestructura, servicios, patrimonios culturales y actividades de gran nivel, sumado a su privilegiada ubicación geográfica, donde su vida nocturna y su nutrida agenda de eventos, hacen de este oasis natural un lugar perfecto para tener unas vacaciones soñadas.

Punta del Este, en suelo uruguayo, es el lugar ideal para relajarse, reunirse con amigos y pasar buenos momentos. Es ese paraíso que fuera de temporada alta se disfruta de modo express y alcanza su máximo esplendor en verano, cuando chicos y grandes se instalan en sus increíbles playas, recorren el centro, donde las modelos posan para las revistas de moda en exclusivas fiestas, con jornadas cerca del mar que exigen adoptar el outfit del momento, desfiles repletos de modelos top y cócteles inolvidables en esos atardeceres esteños que quedan grabados en nuestra mente todo el año.

Gastronomía, arte, deportes náuticos, noche, cultura, naturaleza, fiestas…

Al arribar en crucero al Puerto Nuestra Señora de la Candelaria, turistas de distintas nacionalidades dibujando una torre de Babel, se maravillan con la belleza del entorno natural y las propuestas comerciales desplegadas en la zona animan a disfrutar paseos marítimos, organizar salidas de pesca embarcada y cautivar al paladar con delicias de mar. Los selectos restaurantes próximos al puerto enaltecen sus cartas con platos gourmet donde afloran el sabor y la frescura de pescados regionales y frescos mariscos.
El circuito gastronómico y los recorridos de compras, de todos modos, tienen un gran despliegue sobre la calle Gorlero, la avenida principal de la ciudad. Comercios de múltiples rubros, artistas callejeros, palmeras y construcciones deslumbrantes, le dan un toque especial a esta arteria que suele estar colmada de parejas, familias y grupos de amigos en plan de ocio total y diversión asegurada. La feria de artesanos de la Plaza Artigas, es uno de sus mayores atractivos. Este imperdible espacio verde, el pulmón principal de Punta, es un punto obligado de encuentro al caer el sol ya que allí cientos de puestos exhiben desde delicadas joyas y prendas de vestir hasta adornos y souvenirs, así como también demuestran sus habilidades creativas diversos caricaturistas, malabaristas y artistas plásticos.
El afán de querer contemplar arte y respirar la cultura esteña, asimismo, impulsa a acercarse al Museo Ralli ubicado en el corazón del barrio Beverly Hills. Desde 1988, este recinto busca darle protagonismo a artistas latinoamericanos contemporáneos más allá de las fronteras valiéndose de una programación de primer nivel. Exposiciones tanto permanentes como temporales, y actividades artísticas para grandes y chicos, nutren todos los meses del año a este recomendable espacio cultural.

Conexiones de singular belleza natural

Poco más de 10 kilómetros separan a este edén uruguayo de Casapueblo, el impactante complejo de un blanco inmaculado que supo ser refugio y taller del prestigioso artista Carlos Páez Vilaró, quien lo construyó inspirado en la idea del horno de pan, por ello pidió perdón por su libertad de hornero, ya que sus manos la moldearon escapando a las reglas arquitectónicas. Vale la pena trasladarse hasta el balneario vecino de Punta Ballena y sus acantilados rocosos para apreciar esta estupenda construcción, hoy un emblema mundial; así también recorrer el museo que funciona allí dentro y disfrutar observando el video que refleja toda su vida de artista, es una experiencia asombrosa y emocionante que conjuga muchas artes: escultura, pintura, literatura y arquitectura, sumando su incansable periplo viajero por el mundo. En sus terrazas y en cada atardecer, la propia voz del artista mientras el sol muestra su magia, nos recuerda su presencia, siempre viva y cálida, para aquellos que tuvimos el privilegio de disfrutar de su amistad.

Los deportes náuticos, salidas y puestas del sol inolvidables, las aguas de escasa profundidad y el ambiente sereno están presentes en Portezuelo, un balneario limitado por Punta Negra y Punta Ballena que también se bautiza Solanas por un hotel de la zona. Su identidad, cuenta la historia, comenzó a gestarse en 1945 por impulso del arquitecto español Antoni Bonet i Castellana. También un reconocido Resort Internacional lleva el mismo nombre: Solanas, inserto en un bosque frondoso cerca del parque Lusich. Al recorrer la bahía de Portezuelo se llega, asimismo, a una playa nudista llamada Chihuahua donde se hace culto a la libertad y al respeto individual.

En otro rincón denominado La Barra, a varios km de allí, en tanto, la unión está asegurada a través de un llamativo y fotogénico puente ondulado que atraviesa el arroyo Maldonado. Esta obra, inaugurada en 1965, lleva el nombre de Leonel Viera en honor al constructor uruguayo que se animó a desarrollar esta ingeniosa estructura convertida en un símbolo de la región. Con el tiempo, a raíz de un deterioro que motivó reparaciones en el año 2005, se optó por crear un puente gemelo para garantizar la conexión entre los balnearios más glamorosos del departamento.
También son imperdibles José Ignacio y Piriápolis, dos balnearios que pertenecen al departamento de Maldonado, muy diferentes entre sí, pero igualmente gratificantes, médanos, sol, arenas suaves y toda la frescura de la naturaleza a nuestros pies.

Playas magnéticas y una torre de babel…

El turismo internacional, ricos y famosos con ganas de descansar, broncearse, relajarse y entretenerse al aire libre, y también lugareños, se dan cita en las playas de Punta del Este y alrededores. Una de las zonas más convocantes es Manantiales, un balneario situado sobre el océano Atlántico que concentra el glamour veraniego en Bikini Beach. La Barra es otro punto de referencia en la costa esteña, reuniendo a multitudes en Montoya, una fascinante playa de arena blanca y mar bravo, que congrega a los más jóvenes con actividades recreativas extendidas hasta el anochecer.
Por las fantásticas vistas que ofrece, su patrimonio cultural y su poderoso oleaje, Playa Brava es un imperdible de esta apasionante localidad. Desde ella se observa la diminuta pero interesante Isla de Lobos conservada como reserva natural. La Brava es una playa oceánica del este frecuentada por amantes del windsurf y el surf. Quienes no buscan adrenalina, en tanto, quedan embelesados frente a La Mano o Los Dedos, una famosa escultura creada por el habilidoso artista chileno Mario Irarrázabal.

Playa Mansa, al carecer del espíritu enérgico y poderoso que caracteriza a Playa Brava, es la alternativa perfecta para aquellos que prefieren jornadas en aguas tranquilas para refrescarse sin temerle al oleaje. De arena fina y hermosas vistas panorámicas, familias con niños, grupos de amigos y parejas, suelen ser habitués de este apacible y bien cuidado rincón de la costa uruguaya.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes