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Juan Carlos Pallarols: Rosas y bastones presidenciales

Juan Carlos Pallarols: Rosas y bastones presidenciales

Hace varias décadas que las manos del maestro Juan Carlos Pallarols dan vida a las piezas más fantásticas de la orfebrería nacional. Su trabajo es reconocido a nivel mundial y muchas personalidades atesoran objetos que fueron tallados y cincelados por este Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.

En su atelier porteño, nacen desde trofeos hasta mates, cuchillos de plata, pasando por plumas estilográficas, bandejas, cálices y alianzas. Esta vez nuestra charla se centró en el artista y sus rosas de plata y también sus tradicionales bastones de mando presidenciales.

En cada inicio de un mandato presidencial irrumpe con fuerza la figura de Pallarols. Sus bastones ya son un clásico de la democracia argentina e incluso cuentan con los aportes de miles de personas debido a que el orfebre invita a los ciudadanos a colaborar con el cincelado en un recorrido itinerante por el país. También las rosas de plata configuran un simbolismo apasionante y son producto de su cincelado inconfundible.
“Las rosas de plata, nos comenta Juan Carlos Pallarols en nuestro cálido encuentro en su atelier, son una tradición más que milenaria: ya los egipcios las tenían y eran siempre regalos muy importantes. Mi familia las realiza desde hace muchos años, mi abuelo le hizo una a su hija en 1924. También hubo rosas cuando se casó mi tía y cuando ellos cumplieron las bodas de plata”, nos detalla Juan Carlos, quien también explica que se producían flores para las vírgenes y los santos.
“A mí me tocó hacer varias rosas, una de ellas a pedido de un grupo de amigos de Europa para un homenaje a Lady Di tras su muerte en París. Esa rosa salió publicada en varias revistas europeas y ahí fue una explosión, me llovieron pedidos de todo el mundo. Incluso el presidente Carlos Menem en ese momento me pidió una para los caídos en Malvinas y para su hijo, que había fallecido en el accidente en helicóptero”, recuerda y agrega: “Después apareció Máxima con su belleza y simpatía y le hice una rosa blanca. Así fueron pasando personajes muy importantes, grandes estrellas del país y del exterior como Mirtha Legrand, Susana Giménez, Liza Minnelli, Elizabeth Taylor… una lista interminable”.

Símbolo de poder

“Los bastones de mando son atributos o elementos simbólicos que se utilizan hace muchos siglos. Los pastores de ovejas tenían un bastón con algo que hiciera ruido y eso indicaba el lugar o camino a seguir cuando transitaban con los rebaños. Después los usaron quienes comandaban a las tropas y hoy los siguen utilizando las guías de turismo, es el símbolo del que fija el rumbo. Es por ello que el presidente, al ser el primer mandatario de la nación, lleva ese atributo entregado por el pueblo que lo votó para señalarle el camino”, puntualiza.
La familia Pallarols cumple un rol fundamental en esta tradición republicana de nuestro país: “Hemos hecho bastones desde 1983, cuando fue conocido como el bastón criollo. Es el de la democracia y la república. Antes los desarrollaba para una joyería muy famosa, pero no con mi firma. Mi papá creó el de Arturo Illia aunque nunca llegó a entregarlo y mi abuelo realizó dos: una para Hipólito Yrigoyen y otro para Victorino de la Plaza”.
La idea de la construcción colectiva del bastón presidencial surgió espontáneamente luego de la asunción de Raúl Alfonsín. “Es un orgullo muy grande –nos comenta Juan Carlos– hacer estos bastones con el sistema de recorrer todo el país y hacer que la gente pueda dar unos golpecitos que quedan registrados en un contador electrónico. Al final sabemos cuántos millones de golpes se dieron con el martillo. Tengo también libros donde estas personas se pueden expresar”.

A toda marcha recorriendo el país de punta a punta

“Estamos trabajando desde el 10 de diciembre del año pasado y seguimos hasta hoy”, indica Pallarols. La gira del bastón de mando pasó por Rosario y por muchas otras ciudades argentinas, repitiendo una práctica que al orfebre le resulta emocionante. “Eso les da el carácter de mis obras más entrañales, porque es una tarea que comparto con miles y millones de habitantes en algo tan importante como es la democracia”, subraya con inocultable satisfacción.
La idea de Juan Carlos es propiciar la participación de la mayor cantidad posible de mujeres y hombres en esta tarea. Incluso, a distancia: “Últimamente hemos hecho un trabajo muy bonito con especialistas que trabajan en animación y estamos distribuyendo esa imagen en todo el país y en el exterior, recordándoles a todos los argentinos que por uno u otro motivo se han alejado de nuestro país, que el celeste y blanco siempre los va a acompañar. Seguramente el hecho de poder golpear de forma simbólica a través de este video de animación los va a hacer sentir un poquito más argentinos, un poquito más cerca. Que se acuerden que estamos siempre acá, que seguimos teniendo ilusiones… Sería hermoso que todos vuelvan a la nación, que encuentren su trabajo y su historia para realizarla en este hermoso país que se llama República Argentina”.

Corazón albiceleste

El sentimiento patriótico de Juan Carlos Pallarols es intenso, tal como quedó demostrado una vez más a comienzos de este año al presentar una conmovedora obra en la ciudad de Mar del Plata.
Utilizando material de la guerra de Malvinas y con la colaboración de Hugo Ciciro, Pallarols ideó un lobo de mar en homenaje a las víctimas del conflicto bélico de 1982 y a los cuarenta y cuatro héroes del submarino ARA San Juan. Los nombres de los tripulantes de esta embarcación, de hecho, quedaron inmortalizados en los pétalos de una rosa que sostiene el animal con su boca.
La escultura mide 3 metros de ancho por 3,60 metros de alto. Para su elaboración se empleó como materia prima una aleación de aluminio obtenida de aviones argentinos y británicos.
Fiel a su estilo de sumar voluntades a sus desafíos artísticos, Juan Carlos convocó a familiares de los marinos del ARA San Juan para que grabaran el nombre de su ser querido en los pétalos. Una vez finalizado el proceso, el lobo con la rosa fue instalado en el ingreso al Teatro Tronador.
De distintas maneras pero siempre con talento y altruismo, Pallarols es artífice de creaciones que penetran en el alma y quedan almacenadas en la memoria. Cada uno de los objetos que surgen de sus manos tiene una magia única, capaz de atravesar las fronteras y las barreras del tiempo.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes