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Michael Bublé: Melodías de amor

Michael Bublé: Melodías de amor

Una voz prodigiosa, simpatía a flor de piel y una simpleza poco común entre las estrellas convierten al canadiense Michael Bublé en un músico admirado por su talento pero, principalmente, en un hombre querible y respetado por su humildad y la importancia que le da a sus afectos. Lleva vendidos millones de discos, acumula prestigiosos premios y cautiva a multitudes en cada concierto. Siente orgullo por su carrera, aunque su prioridad y mayor tesoro es su familia.

Dedicarse a la música fue, desde que tiene memoria, su máxima aspiración. Sus padres, Lewis y Amber, lo educaron en la fe católica, propiciando su confianza en Dios y Jesús. Rezó mucho para cumplir su sueño de triunfar como cantante, pero Michael Bublé también se preparó y se esforzó para concretar su meta. Sus inicios sobre un escenario, contó el artista en más de una oportunidad, surgieron gracias a la ayuda de su abuelo, un italiano que ofrecía servicios de plomería en bares a cambio de espacio para los shows de su nieto.
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En declaraciones al diario Clarín, la estrella que editó álbumes como “Crazy Love”, “Christmas” y “Nobody but me” aseguró que se tomó “el tiempo necesario para aprender”. La gimnasia de cantar una y otra vez frente al público le dio seguridad y le permitió corregir errores, sentirse cómodo y recibir cada vez “mejores oportunidades”. Lo comparan con Frank Sinatra por su estilo, pero él aclara: “No va a haber otro como él, ¡como no va a haber otro Michael Bublé!”.
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“Me crié en una casa humilde y no soy una persona que necesite mucho dinero”, aseguró Bublé ante Clarín admitiendo que, si bien posee varias propiedades y su poder económico le da ventajas, su fortuna financiera “está ahí y no tiene nada que ver con mi felicidad”. Entrevistado por el semanario alemán Der Spiegel, el cantante reflexionó: “¿Para qué quedarme con todos los millones y ver cómo se matan trabajando las personas que quiero?”. Por eso suele obsequiarle sumas interesantes a sus seres queridos y agasajarlos.
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Por amor, la actriz argentina Luisana Lopilato y el cantante canadiense Michael Bublé superaron barreras idiomáticas, lograron que la distancia geográfica no obstaculice su apasionada historia y fusionaron culturas apostando a la familia. Buenos Aires y Vancouver los vieron convertirse en matrimonio y el mundo entero celebró la llegada de Noah, Elías y Vida, sus tres hijos. “Amo estar en casa, escucharlos, cantar con ellos, pintar en el piso y jugar a la lucha”, contó el músico en una entrevista recogida por la revista Caras.
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“He estado en el infierno”, afirmó Michael Bublé al repasar el duro trance familiar desencadenado por el cáncer de hígado padecido por su primogénito. Ante el micrófono de Et Canadá indicó que cambió “su filosofía y la perspectiva sobre lo importante”. Ni él ni Lopilato dudaron en interrumpir sus carreras para dedicarse exclusivamente a su hijo. Cuando ganaron la batalla, el artista confesó sentir una “deuda de gratitud” con quienes oraron por ellos. “En las peores épocas hay gente hermosa, compasiva y buena”, concluyó.
 



Texto: Redacción Sólo Líderes