Solo Lideres
Juan Minujín: Talento e imaginación

Juan Minujín: Talento e imaginación

En la actualidad, Juan Minujín está consolidado entre los grandes actores argentinos, primero se formó con talentosos maestros, luego comenzó a trabajar en teatro y cine, y finalmente le llegó la popularidad de la mano de la televisión. Su talento personal lo llevo a incursionar en la dirección cinematográfica en la película "Vaquero", pero quizás su gran salto devino con el reciente protagónico en el film " Los dos Papas", el cual lo llevo a trascender las fronteras artísticas personificando al papa Francisco en su juventud.

 En nuestro cálido encuentro, comprometidos en abordar todas las facetas de su vida artística y familiar, descubrimos el talento y entusiasmo del actor Juan Minujín, quien hoy engalana nuestra portada. Amado por todos, Juan supo hacerse y reinventarse explorando su capacidad de expresión de disímiles maneras; de ese modo y siendo muy joven, con notable identidad y esfuerzo, logró consolidarse en el ámbito de la actuación. Quizás por ello es imposible no asociar su apellido a la creatividad, ganándose un lugar genuino en la cultura nacional gracias a su fisonomía actoral, conseguida a fuerza de pasión y perseverancia. Tal es así que dentro de su periplo aventurero por el mundo, ya radicado en Londres, siendo apenas un jovencito, actuaba como estatua callejera y a su regreso, tocaba el violín en el subte porteño y con mucho entusiasmo animó fiestas de toda índole. También es el sobrino de la reina del Pop Art, la artista plástica Marta Minujin.
Una herencia muy valiosa
Hijo de un matemático y de una socióloga, nació el 20 de mayo de 1975 en la city porteña. Juan nos ha contado, con esa notoria cordialidad que lo caracteriza, que en su casa se respiraba arte. Las visitas a museos y las noches de cine, en este marco cultural, resultaban frecuentes; la militancia política de sus padres, forzados al exilio durante la última dictadura militar, hizo que tuviera que crecer primero en Inglaterra y luego en México. “La verdad es que mis padres, no estaban vinculados al mundo del espectáculo pero si al del arte. En mi casa siempre había discos de poesías, películas, pinturas, siempre que íbamos de viaje visitábamos museos y me llevaban a ver teatro y ópera para chicos, son muy amantes de lo artístico en general, de la música clásica y del jazz, esto sí, lo heredé de ellos”, nos manifestó Juan muy orgulloso de ese legado familiar.
Los Minujín recién volvieron a la Argentina con la restauración de la democracia, entonces Juan durante su adolescencia, comenzó a estudiar teatro con Cristina Banegas; luego partió a Londres cuando contaba tan solo con veintidós años, esta vez viajaba sin compañía y poco a poco, se convenció de que quería ser actor. En ese fascinante país se dispuso a perfeccionar sus habilidades y a sumar experiencias de vida formándose en las compañías “Complicité” y “DV8 Physical Theatre” y siempre con la guía del genial maestro Philippe Gaulier, toda una garantía cultural en aquella época. Ya de regreso en Argentina, fue entonces cuando decidió estudiar junto a otros grandes, así tomó clases con Pompeyo Audivert, Augusto Fernández, Julio Chávez y otros referentes del teatro nacional a los cuales agradece tanto profesionalismo. Con una calidez poco común y una transparencia espiritual muy marcada, los recuerdos comenzaron a delinear su personalidad.

-¿Juan, cuáles son esos valores que te transmitieron tus padres, que te han marcado a fuego?
Son valores éticos, fundamentalmente solidarios, de ayudar a los demás, de empatía con el otro. Tenía que comprender que me había criado en una familia de clase media, donde era un deleite poder estudiar, y no tener que salir a trabajar de chico por ejemplo, eso era un privilegio. Mis padres siempre me transmitieron mucha confianza, lo que más rescato de ellos, es el acompañamiento, el hecho fundamental de que yo podía elegir mi pasión y vivir de ella, tomarla seriamente, estudiar mucho, y focalizarme, poniendo toda mi energía en ello.
-¿Qué fue aquello que los motivó a irse a buscar otros rumbos. Qué recuerdos tenes de esa época primero en Cambridge, luego México y Londres?
Nosotros fuimos a Inglaterra en 1976, porque mis padres militaban en la política en la universidad, entonces los amenazaron y nos fuimos del país, a Cambridge y después a México, fue por exilio político, como te comenté. Luego con los años yo me fui a Londres completamente solo en el 97, tenía veintidós años por entonces y ahí viví otra experiencia, me fui a estudiar teatro y fue un momento muy hermoso, muy enriquecedor, una época dorada en mi vida.
-Algo maravilloso, es que en Londres, trabajabas como estatua viviente y convivías con chicos de otros países…
Sí, es verdad¸ trabajaba de estatua viviente, mientras con esas monedas me costeaba mis estudios de teatro en Londres, en “Leicester Square” y en “Covent Garden”; fue una época muy amada para mí, me enseñó muchos caminos, me abrió la cabeza, poder pensar en nuestro país desde afuera, fue maravilloso. Hubo tropiezos, claro. En principio, era otro idioma, otra cultura muy diferente, tener que salir a ganarme la vida con trabajos alternativos, estar completamente solo, pero el inconveniente mayor era el idioma, el cual adquirí con el tiempo, claro. Ellos allá se manejan de maneras muy distintas y tienen otros códigos… pero fue una experiencia increíble.
-¿Por qué elegiste argentina para desarrollarte y no otro destino?
Supongo que porque mis raíces afectivas las tengo acá, aunque mi papá y mi hermana viven afuera; mi mamá vivió también mucho tiempo en Brasil, yo por ejemplo estuve hasta los ocho años en México y después en Londres, es un país que me gusta mucho, que tiene un potencial hermoso, que también posee muchos problemas y caos, pero como los tienen también otros países, pero yo definitivamente tengo mis raíces acá.
-¿Imagino la cantidad de anécdotas que tendrás en los primeros tiempos en ese maravilloso país…
Si, la verdad que sí, muchísimas, con mis compañeros de otros países, porque asistía a una escuela donde había chicos de todo el mundo, compartía la casa con dos daneses, y después con españoles y franceses, también con chicos asiáticos, fue un momento muy lindo y de mucha cultura, una época brillante.
-¿Quiénes han sido tus verdaderos maestros en la actuación, a quienes admirás y por qué? Cristina Banegas ha sido un referente indiscutible en tu carrera.
Sí es verdad. Mi primera maestra, quien me enseñó el amor por la profesión y el trabajo, fue Cristina Banegas, estudié con ella desde los quince a los diecinueve, fueron cuatro años hermosos, después estudié con Alberto Ure que también lo reconozco como un gran docente, con Guillermo Angelelli que también fue muy formativo y luego en Londres con Philip Collie.
-Siempre has estado rodeado de personas muy valiosas a las cuales nombrás muy seguido…
Esa es una etapa muy importante en mi vida, que tiene que ver con mis compañeros de trabajo, en gran medida te diría que con los chicos del “Descueve”, con Maira Bonard, Carlos Casela, Nanda Frenkel, Gabi Barberio y Maria Usedo. Fue la primera experiencia que hice más los estudios de danza. Y reconozco que me abrieron artísticamente mucho la cabeza, con ellos tengo un gran vínculo y soy amigo aún.
-La Obra “Postales Argentinas” ha hecho un quiebre en tu decisión de ser actor.
Totalmente, es cierto, admiro mucho a uno de los que me llevó a ser actor, él también es un profesional de las tablas y se llama Pompeyo Audivert con quien tuve la suerte de poder estudiar, pero básicamente lo admiré mucho en la actuación. Cuando vi esa obra de teatro de su autoría, que se llamaba “Postales Argentinas” a la que me había llevado mi mamá a los catorce años, fue crucial, ahí decidí que quería estudiar actuación.
-¿Cuáles han sido tus estudios en esta profesión? Sos amante de la lectura y la investigación…
Sí, totalmente, y disfruto mucho cuando lo puedo hacer, también estudié danza, entrenamiento corporal, música, historia del arte, abordé muchos autores, por suerte siempre me gustó leer de todo y estudiar, y tuve la suerte de que mis padres me bancaron los estudios, me gusta también investigar y todo me sirvió para desarrollarme en esto de la actuación que tanto amo.
-El éxito se logra con perseverancia y esfuerzo, ¿cómo definirías tu éxito personal y profesional? ¿Qué habilidades tuyas lo lograron?
Mi éxito personal, desde ya, es el maravilloso vínculo que tengo con mi esposa y mis hijas, el que tenemos entre cada uno de nosotros y entre los cuatro. Eso para mí es fundamental, tengo una hermosa relación con mis hermanos y hermana y con mis padres, tengo muy lindos vínculos afectivos con amigos que amo y que son compañeros de la vida. Y el éxito profesional, me parece que lo conseguí con mucha perseverancia, pensando a largo plazo y dejándome guiar, no por la especulación de a dónde me puede llevar un logro, sino por el placer que me da el recorrido en sí mismo.
-Haciendo un trabajo introspectivo ¿cuáles han sido esas condiciones que te han hecho merecedor del protagónico del film “Los Dos Papas”?
La verdad no lo sé, me parece que a Fernando Meirelles, el director, le interesó trabajar conmigo y reconozco que a mí me gustó mucho trabajar con él, porque también el personaje del Papa Francisco me pareció fantástico de retratar, la película es genial de donde se la mire, mi fuerza expresiva funcionó para este rol y me eligieron. Pienso que acá radicó la decisión del director del film.
-¿Cómo fue trabajar al lado de dos grandes, Antony Hopkins y Jonathan Price y tus experiencias y sensaciones al protagonizar al Papa Francisco siendo muy joven?
Fue interesante todo el proceso de investigación previo al film, trabajamos con un padre jesuita que nos orientó mucho; como yo no vengo de una formación religiosa también traté de informarme en este tema, en la religión, en lo que es tener fe, en lo que es poseer una vocación religiosa. Y después investigué junto a Fernando Meirelles todos los aspectos sociales y políticos que rodean al Papa Francisco; compartir el film con dos grandes como Antony Hopkins y Jonathan Price, fue una experiencia enriquecedora y de mucho aprendizaje. Trabajar con ellos dos fue muy especial, soy gran admirador de Fernando Meirelles, que también dirigió “Ciudad de Dios”, es un gran director brasileño, he visto muchas películas de Jonathan y de Anthony, pero en esta oportunidad, con quien más traté, fue con Jonathan Price.
-Tengo entendido que viajaste nuevamente a Londres pero esta vez, a los ensayos junto a Antony Hopkins y Jonathan Price para el film “Los dos Papas”.
Sí, una vez que me eligieron acá en Buenos Aires para hacer la película, me mandaron a Londres a ensayar con ellos allá. Con Jonathan Price, además, hicimos todas las pruebas de maquillaje y lentes de contacto y pelo, todo eso se hizo en Londres e intercambié un poco de miradas sobre el personaje del Papa Francisco. Con Jonathan Price es con quien más traté, es un enorme orgullo estar en una misma película con él. Fue muy enriquecedor ver cómo encaraba una escena o desarrollaba con maestría el personaje de Bergoglio, son grandes actores a quienes admiro muchísimo, conviví con ellos en la gira promocional del film, ya que por este tema tuve que viajar a Toronto, Los Ángeles y Miami, y fuimos compartiendo experiencias juntos, fue muy lindo, es un privilegio ser parte de esta película.

VER NOTA COMPLETA EN REVISTA SÓLO LÍDERES Nº 78



Texto: Lic. Kamala Bonifazi

Fotos: Cony La Greca, gentileza Prensa Telefé y Getty Images